Usar una Vespa, un scooter, fue posible ayer, hoy y esperemos que siempre. Primero, y para que quede claro, sí, se puede utilizar una moto clásica a diario. Ahora mismo (seguramente será así cuando llegue la nueva regulación pasado este verano) con matrícula histórica es posible circular por las zonas de bajas emisiones de las ciudades.

Y en segundo lugar, ten claro también que una moto clásica es más bonita y elegante, pero también algo más delicada, menos fiable y gasta bastante más. Sólo si te vas a mover sin prisas, arriesgándote a que algún día se niegue a llevarte, puedes planteártelo como solución de movilidad.

Pero seguramente sea la Vespa la candidata ideal si cumples con esos requisitos y quieres moverte con una moto diferente y ciertamente atractiva. No te descubro nada nuevo con esto: si te desplazas en moto por ciudad o te fijas en ellas, seguro que más de una vez has visto a alguien con una de estas Vespa clásicas rodando por ahí, creándote cierta dosis de envidia… Sigue siendo llamativa.

Vespa: el acierto del scooter desde antaño

Sin duda, la Vespa sigue siendo uno de los diseños más acertados, icónicos e inmortales del siglo XX. Un aparato nacido para facilitar la movilidad que lo hizo tan bien desde su nacimiento, que sirvió como base para toda una nueva familia de vehículos, los scooters, que cada día proliferan más.

La propia Vespa ha evolucionado y aunque mantiene ese mismo estilo de familia y alguna de las características con las que nació (como el tren delantero de bieleta tirada o la carrocería autoportante de chapa de acero, en otras), se ha separado claramente de lo que era: el motor 2T lateral con cuatro marchas dio paso al 4T central y automático y, con ello, su clásico petardeo cambió mucho.

Sobre todo, de ser un vehículo económico y utilitario ha pasado a ser un icono de moda, ocupando el segmento más alto de los scooters de estilo retro. Desde luego, si no quieres complicarte la vida, te aconsejamos que te quedes con la moderna; la clásica, la 2T, es más «auténtica», de acuerdo, pero más difícil de conseguir, de mantener e incluso de usar.

No todas las Vespa son iguales

 

No todas las Vespa clásicas son igual de aceptables para usar a diario. Por precio, facilidad de uso o fiabilidad, hay grandes diferencias. Estamos hablando no de una moto «sin más», sino de toda una familia que durante más de cincuenta años se mantuvo en fabricación, esto es, desde 1952 que se fundó la fábrica Moto Vespa en Madrid hasta entrado el siglo XXI.

Las primeras, las Vespa 125 «a secas» de manillar de tubo, faro bajo y motor de tres velocidades, andan más bien poco, llevan ruedas de 8 pulgadas más inestables y sus sistemas de encendido o carburación son más delicados de tener a punto. Además, una Vespa «primera serie» no es precisamente barata. Por supuesto, de las Vespa con sidecar, tan valoradas hoy día, ni hablamos: moverte con una es complicado y pierdes todas las ventajas de una moto en ciudad.

Antiguamente, quitar y poner el sidecar era sólo un problema técnico (y más complicado de lo que parece; llevan reglajes de paralelo y caídas, como los coches) pero no legal. Ahora figura en la documentación y la cosa es más complicada.

A aquellas 125 de primera serie le sucedieron las 150 (siguió habiendo una 125N) y 150S en los años 60. Es una Vespa más fiable y fácil, así como más barata de comprar y sencilla de mantener. Puedes adaptar además encendidos modernos y otras piezas que te ayudan a otorgar fiabilidad.

De aquí, a grandes rasgos, pasaríamos a las 160 de los años 70, con encendido electrónico de serie, es decir, una moto suficientemente moderna para complicarte menos la vida a todos los niveles, además de ser una Vespa menos cotizada. En aquellos mismos años 60 aparecen las «chasis pequeño»: las primeras son las escasísimas y cotizadas Vespa 50 con bastidor reducido (el mismo básicamente que después emplearán las Primavera) y motor de tres marchas 50 cc; no eran ciclomotores, no se homologaron como tal, por lo que tienen matricula blanca, requieren al menos carnet A2 y no andan mucho, aparte de ser muy caras.

Vespa clásicas más cotizadas

Sin embargo, de ellas derivan dos de las Vespa clásicas más cotizadas hoy día, precisamente por su capacidad de seguir siendo usadas, su manejabilidad y su estética: las 75 y 125 SL de finales de los 60, que darán lugar, en los 70, a las famosas Primavera.

Son motos fácilmente recuperables, para las que hay todo tipo de recambio, accesorios e incluso preparaciones, compactas y ágiles como pocas motos modernas, fiables y divertidas de llevar. Estuvieron en fabricación hasta principios de los 80, cuando se sustituyen por las ya más modernas PK y posteriormente FL en los 90, las últimas 2T de cuatro marchas, que verían cerca de final de siglo la llegada de las primeras Vespa de motor central, con algún modelo pequeño todavía en 2T.

Entre las de chasis grande a finales de los 70 aquellas 160 dejarían paso a la famosa 200, con infinidad de versiones: DN, PX, Iris y con esa carrocería sus versiones de 150 e incluso 125, con la conocida y rápida T5. Todas estas agrupan quizá la opción más lógica: se vendieron a patadas y ahora quedan muchas, de todos los precios, andando o para restaurar, con infinidad de opciones y, sobre todo, mucho recambio y accesorio para hacerlo a tu medida.

Tras ellas vino la poco conocida Vespa Cosa, un último intento bastante poco exitoso de estirar el concepto que daría paso a las Vespa 250 y 300 actuales, de motor central 4T.

En cuanto a los carnets necesarios para conducir una Vespa clásica, cualquiera de las de hasta 125 cc pueden llevarse con carnet de coche o A1: ninguna pasó nunca de los 15 CV legales. Todas las que superen esa cilindrada requerirán el A2.

 

 Editado.-DANIEL NAVARRO 12/01/2023 

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