Excelentes compañeros de ruta y magníficas personas los componentes de este club donde su máxima, es hacer kilómetros y más kilómetros con sus clásicas. El club se fundó en el año 2000, por un grupo de 12 aficionados, que solían salir todos los sábados a dar una vuelta y poder presumir de su motocicleta por toda la provincia (como dicen en su Web, http://clubmotoclasicacastellon.es/historia2.html), y poco a poco lo están consiguiendo a base de ganas y pundonor clásico-motero-gastronómico, y con muchos eventos relacionados por la pasión a la moto clásica.
La salida era desde la plaza de "La Farola", junto al parque Ribalta y pulmón verde de la ciudad a las 8:00 AM, y ahí estaba yo a las 7´50 como un clavo, ésta salida era para motocicletas anteriores a 1980, pero yo me presente (no sin bronca por parte del presidente Gregorio) por hacerlo con la “plástico”, que no era de esa fecha ni por asomo, pero mi estrella, la madrileña, está en el dique seco, las viejas eran demasiado viejas para un recorrido que se intuía algo exigente, y las que podían hacer el recorrido no tenían seguro, así que opte por amarrar (como se dice en el mus) e ir de fotógrafo “oficial”; De ésta manera el amigo Gregorio se quedo mas convencido, y me dio su beneplácito.



A las 8´15  AM se dio la salida, el bendito humo de Montesas, Bultacos y alguna Vespa que otra (escasas en esta salida), creo que se divisaba desde la estación orbital Internacional, y el olor de estas joyas, seguramente se olería hasta en el mismísimo cielo. Los primeros metros por el Paseo Ribalta y siguiendo por la Avenida del Cardenal Costa se asemejaban a un desfile militar, por sus flamantes niquelados y pinturas dignas de cuadros pintados por manos artesanas para exponerlas a los curiosos que en nuestro camino se cruzaban a estas horas del sábado.
Salimos de Castellón por la carretera de Borriol, con la gallardía que los movimientos de sus chasis mostraban, pues parecían a lo lejos bailarinas en un teatro de vodevil, representando una comedia frívola de mil colores. Mientras, dejamos atrás la ciudad, y las primeras brumas de la mañana se abren paso a lo lejos sin dejar de ver las montañas tenuemente por la humedad que trajeron los vientos del suroeste de ayer, que han dado sólo un breve respiro a las altas temperaturas que tendremos en todo nuestro recorrido por la provincia durante todo el día.

 

Paramos en Les Coves para reagrupar el pelotón y que se unieran los amigos de Club Motos La Pallissa de Tales, que ya nos estaban esperando, saludos y parabienes de unos y otros, y nos ponemos en marcha dirección San Mateu por la CV-10, en la comarca del Bajo Maestrazgo, hasta la Vallibana donde el almuerzo es como siempre en estas salidas de Club Moto Clásica Castellón uno de sus puntos fuertes, por su bocatas y su picoteo, sus cervecitas fresquitas, sus papas fritas, sus aceitunas (seguro que son de Borriol) y sobre todo que siempre es en algún lugar emblemático de nuestra provincia, en este caso, en el Santuario de la Vallibana, que se encuentra en la carretera N-232 en dirección a Morella (es un monumento en la ruta del Camino de Santiago).
Cuenta el lugar con restaurante y antaño, hospedería, casa cuartel de la Guardia Civil, casa Forestal y casilla de Peones Camineros con portales de acceso, que con el paso de los años, fueron retirados, y en la actualidad, la circulación rodada de la carretera nacional pasa desviada por sus inmediaciones, por lo cual es un lugar idóneo para hacer un receso en el camino.

Su historia cuenta que desde el año 1700, a consecuencia de una peste habida por 1673 , cada seis años los vecinos de Morella se acercan en peregrinaje a recoger a su Señora, y la suben al pueblo en donde engalanan sus calles con adornos de papelitos multicolores rizados artísticamente celebrando una fiesta multitudinaria.
Tras el almuerzo teníamos una subida preciosa hasta Morella por el Port de Querol , con un relieve abrupto y montañoso de la comarca de los Puertos de Morella siembra el camino para llegar atravesando barrancos, bosques de pinos, carrascas, robles, ramblas y muelas, con una carretera sinuosa y excelente para ir en moto, en un día precioso, incluso con calor, y la llegada a Morella que aparece ante nuestros ojos rodeada del encanto que le transmiten sus murallas centenarias y coronada por su robusto castillo.  Por primera vez  repostamos las motos, y  nosotros también aprovechamos pues el calor ya apretaba de lo lindo. El TIM VUROUUUUU de Castellón, también “repostaba” en el bar de enfrente con la cervecita fresca cuando empezábamos a salir en fila india hacia otro puerto mítico en la provincia de Castellón, como es el puerto de Torremiro, con sus 1259 metros. En su cima visitamos el parque eólico con sus modernos molinos de vientos… y así como don Quijote los vio, dijo a su escudero: “La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear, porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta, o pocos más desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer, que ésta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra”. “¿Qué gigantes?” dijo Sancho Panza. “Aquellos que allí ves” , respondió su amo de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas…………….

Nosotros estábamos avisados de dichos gigantes y con nuestras monturas de hierro y vivos colores no nos enfrentamos a estos modernos molinos, como hizo el hidalgo caballero, sino que con nuestras cámaras en ristre como lanzas modernas que dejan para el recuerdo los momentos de amistad infinita, nos dispusimos hacer la foto de grupo, e inmortalizar el momento junto a estos gigantes de la energía situados en lo alto de torremiro. Una vez el momento de la foto terminó, pusimos rumbo a Monroyo, en la provincia de Teruel, donde sería la comida estrella de ésta salida al alto Maestrazgo. La llegada fue con un calor asfixiante, el termómetro de la “plástico” marcaba 36 grados, y sin una pequeña brisa que aliviara el sofocante y seco calor. Pero mientras todos se refrescaban con unas cervecitas, yo hice la excursión por sus estrechas calles y  sus graciosas plazas  de piedra, donde estuve buscando sus monumentos y su historia, para ponérosla a vosotros en forma de fotos que espero os gusten.
La comida fue de órdago a la grande, por que nos pusieron unos garbanzos con marisco, que con el calorcito que hacia los garbanzos parecerían fuertes, pero yo repetí porque estaban buenísimos, con un saborcito que seguro que los garbanzos eran de la tierra y el marisquito cultivado en cualquier bancal de esta geografía. Del segundo plato no me acuerdo (palabra) y por supuesto el postre, que si me acuerdo pero que mejor no acordarse por que estaba en la línea de los garbanzos (pero no repetí),

 

 

En los cafés (algunos carajillos también) se dieron los tres premios, que creo que más que premios, son reconocimientos a los años que algunas personas llevan en este mundo de las clásicas. El buen ambiente se palpaba en cada entrega, porque cada uno que lo recogía, lo hacía con orgullo, y los demás con sus aplausos formaban el jolgorio general.
Luego la vuelta a casa, con la “panza” llena y con el recuerdo del sofá de casa en nuestras mentes por la siestota que nos pegaríamos todos si nos dejaran un ratito, pero la carretera de Peñarroya nos hizo volver a estar con los ojos bien abiertos, ¡¡¡bueno¡¡¡ yo no los tendría que tener de esta manera porque en el desvío para Herbes, y para no cambiar, me lo pasé… cuando me di cuenta estaba más sólo que la una y me percaté de mi error cuando no olía el  humo de las motos, cuando ellos, no podían haberme dejado tanto trecho. Me di la vuelta y vi como el coche de apoyo se dio cuenta de mi error y me escoltó hasta el desvío dirección Herbes que perdí,. Encontré al grupo unos cuantos kilómetros después, casi en Morella, de nuevo para repostar y reagrupar grupo que en estos kilómetros ya había perdido alguna de sus clásicas y descansaban en el remolque de apoyo.
Los últimos kilómetros hasta Castellón, pasando por el puerto de Ares, La Vall de Alba, La Pobla, Borriol, y Castelló fueron de relax y recuerdos acumulados durante el día. Espero la siguiente en Julio, que será otra experiencia, otro sentimiento, otros momentos entre amigos con sabor a sentimientos y deseos de volar bajito en vespa, y con grandes amigos que lo son siempre.
En casa sin novedad
Ser felices

Manuel M.(MAMU_56)

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