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La 14, podría ser un numero de cualquier llave mecánica, o podría ser aquella expresión  del mundo del automóvil para descubrir que «hacer la trece, catorce» era una manera que tenían los veteranos de vacilar a los aprendices. Les hacíamos buscar llaves del calibre ‘trece, catorce’ cuando estas ni siquiera existen. Pero en este caso... la 14, era un número mágico que iban a buscar muchísimos aficionados de lados distintos del mundo  para convertirlo en una ilusión, y yo, me embarque en esa fantasía... en otro viaje con la madrileña hasta ese lugar donde iríamos a buscar el número tan ansiado,  codiciado, anhelado y deseado por tantos, pero obtenido solo por unos privilegiados en la historia, esta vez se jugarían ese trofeo el Real Madrid  y  Liverpool en Paris. Pero para llegar hasta París que se la conoce de muchas maneras, aunque la más famosa es la "Ciudad de la Luz" (la Ville lumière), preciosa, por cierto, tuve que andar y desandar con la madrileña los 2745 kilómetros , precioso el recorrido de ida por Fraga, Vielha, cruzar los pirineos de lado a lado con sus últimas nieves, sus cascadas de agua color esmeralda que se deslizaban de glaciales perpetuos desde cumbres colgadas del azul cielo, de su vegetación pura y verde, Atravesamos carreteras demasiado estrechas, reviradas, con firmes degradados hasta hacer difícil la conducción, vimos pueblecitos sacados de cuento escondidos entre la naturaleza, los Midi-Pyrénées, son una región situada en el interior del sur de Francia. Perteneciente a la región de Occitania, se encuentran en una zona de naturaleza frondosa y campos verdes como alfombras, me  pareció ¡¡increíblemente bella¡¡ y disfrute tanto a la ida como a la vuelta de este viaje diferente  y deseado por muchísimas cosas que si os contara lo entenderíais mejor, pero eso se queda para quien me conoce bien.

Con la llegada a Paris empecé a ver seguidores de uno y de otro equipo ataviados con toda clase de artilugios, nos hicimos fotos  con algunos seguidores de los dos bandos, visite, y por fin pude hacer esa foto con la Torre Eiffel a la Madrileña, había pasado por los extrarradios de la ciudad varias veces pero nunca entré a hacerme esa foto que le debía a mi Vespa, y por fin ya la tenía, rodamos cerca de la entrada del Museo del Louvre, recorrimos las orillas del Sena, los Campos Elíseos, vimos los extensos jardines del Palacio de Versalles, y por su puesto estuvimos en las inmediaciones del Estadio de Francia situado en Saint-Denis, municipio colindante al norte de la capital francesa, que por cierto un barrio tremendamente peligroso y que me abstengo a no decir lo que pude ver por momentos tremendos y feos, y aun faltaban algunas horas para comenzar el partido.  Así que opte por salir de la capital viendo lo que se avecinaba y me fui a un pequeño pueblecito cerca para ver el partido en una pantalla pero no había,  pero  acerté, visto lo que luego ocurrió en toda la capital, seguramente fue defecto profesional pero ¡acerté¡. Luego, ni que decir, la locura cuando Vinicius,  el chiquillo del Madrid entro ese gollllllllll, que emociono a todos los que estaban viendo la pantalla en el hotel, pero seguro que a mí se me oyó en el estadio, luego hasta que termino el partido nervios, y por fin el pitido final que otorgaba a ese REAL MADRID, LA 14, LA GLORIA.

El siguiente día salimos temprano para hacer kilómetros,  queríamos volver  por el mismo sitio pero el Maps me equivoco y cambiamos el rumbo, no menos bello que el de ida. Al día siguiente  lunes quería llegar a casa pero pude hacer pocos kilómetros porque un bache que más bien parecía una piscina olímpica se interpuso en mi camino y a Dios gracias que no me fui al suelo aunque falto poquito... poquito, a partir de ese momento tuve que parar y sopesar que hacer porque la Madrileña cuando llegaba a 40/50 se encabritaba como caballo de doma, revise el amortiguador trasero y no estaba mal, y en la dirección vi que desapareció casi por completo el rodamiento, así que tras pensar muchas cosas decidí seguir, aunque tardará tres días más en llegar, el regreso fue apoteósico en todos los sentidos, aunque siempre hay buenas personas que te echan cables, pero sobre todo Isabelita que siempre esta ahí  con el capote para hacerte un quiebro como a morlaco bravo... y gracias a Dios... despacito... despacito como dice la canción (no confundir)  por fin llegamos a casa, con la promesa hecha y la 14 en las vitrinas del Bernabéu.

Ser felices

En casa sin novedad

Manuel Martin (MAMU_56)

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