Para ver las fotos pinchar en el cartel

Y yo que quería ser mayor...

El conocimiento de la vida adquirido por las circunstancias o situaciones vividas nos hacen en ocasiones vulnerables a nuestros propios sentidos y sentimientos que son, en ocasiones, como crucigramas que desearíamos resolver con una impronta de agostada dignidad y respeto por sí mismo, nuestros miedos nos influyen en nuestra vida cotidiana más de lo que en ocasiones tenemos nuestras propias perspectiva de lo que realmente queremos y donde podemos desear llegar que no es igual que el "poder ir". Leí en un libro hace tiempo que  decía, “En esta vida tenemos dos nacimientos. El primero es el día que llegamos al mundo. El segundo es el día que descubrimos para qué”... Tengo 65 años, en mi vida hice demasiadas cosas que  ni os llegaríais a imaginar, cosas increíbles, casi inalcanzables para muchos, que hasta a mi hoy, me resulta en tiempo pasado difícil de asimilar  de lo que fui capaz de hacer, y también, lo que no fui capaz, mi vida siempre fue, y será un reto por batir mis propias marcas, desde que descubrí que siempre hay personas que te superan en todo lo que hagas, asumí,¡ que el reto seria yo mismo. Luego, la edad, te da las lecciones de mil vidas vividas y aprendes a retroceder con humildad y a decir tres frases como: «No lo sé». «Me equivoqué». O «Necesito ayuda». A aunque esta última todavía me resulta difícil de conjugar. 
Y os preguntareis?, porque el abuelo cebolleta nos cuenta esta historia que parece sacada de las historietas creadas por el gran dibujante Vázquez, aquel de   Anacleto, agente secreto...Pues todas estas letras vienen por que este fin de semana estuve en Asturias, tierra de España que mas vida me da los momentos que disfruto en ella, respiro libertad, veo deseos de soñar,  es la forma más poderosa de  conectar con migo mismo, oigo el viento y las olas de mil mares en uno solo, embraveciendo unas,  y en otras como susurro de gatos chicos, como  el gusto en el paladar se entrelazan con ese culin de sidra y  cachopos o fabes, y  ese arroz con leche que me devuelve a orígenes en manos de mi mami querida, sin olvidarme del sentido del tacto cuando noto ese agua bendita que nunca falta de los cielos Asturianos... de esas tablas al acariciarlas en hórreos de antaño construidos para sobrevivir en tiempos hostiles, de piedras milenarias cerca de Don Pelayo, y no podía faltar el sentido del equilibrio, desarrollado para recibir estímulos del entorno  por donde transitamos con la Madrileña y que me los transmite  a través de sus vibraciones a las vías nerviosas de mi cerebro, que a su vez, me recargan las baterías de vida
La II Vuelta a Asturias fue una experiencia que necesitaba mi cuerpo, mi mente, mi yo infinito, y mi ser entero de VIVIR en mayúsculas, tuve la oportunidad y la realidad de soñar despierto bajo todo lo que os he contado, y mucho más que deseo contaros, porque la vida es tan corta, que  en ocasiones no nos damos cuenta que una mirada a los ojos, un apretón de manos, un abrazo, un te quiero, un decir o sin hacer, es como perderse en bosques donde él nunca jamás encontraras, también en el desierto por mas arena que haya, existen oasis que te dan esa oportunidad, la de encontrar esas palabras que te puedan regalar, te den tranquilidad, felicidad y paz.
Me diréis que puse pocas letras de lo que fue la II Vuelta a Asturias en Vespa, pero os aseguro que para mí fue esto que os cuento, amén de encontrar un grupo de personas como hacía años no encontraba en las miles de salidas que habré hecho,  desde que llegue al hotel de Covadonga , me encontré con Ángel padre y Ángel hijo, con Daniel,  con José y Rodrigo que me aceptaron como uno más del su grupo, pero no solo ellos sería interminable la lista de amigos que allí nos vimos...Rubén, Pulpillo, Valderrábanos, Quique, y como no, el presi Alfonso, me gustaría poner el nombre de todas y todos, pero ya hice un esfuerzo para acordarme de algunos y otros que pregunte...seguramente es la edad que atrasa la chispa de encendido de todos los mecanismo del cuerpo, pero desde estas palabras quisiera daros las gracias a todos los componentes de esta II Vuelta a Asturias, a los que la hicieron posible con su trabajo y entrega, para que nosotros los participantes solo tuviéramos el privilegio y las oportunidades de ver cosas y lugares que sólo podríamos soñar.  
Y por supuesto no podía olvidarme de esa entrega del Pin de plata del  Vespa Club de Asturias  de la que el presidente Alfonso me hizo entrega en nombre de todo sus componentes...Infinitas GRACIAS, fue todo un detallazo que es para mí todo un honor y un privilegio llevarla desde ese momento en mi chaqueta de viajes y kilómetros mil, al lado de la bandera de España y mi corazón restaurado.

 

En casa sin novedad
Ser felices
Manuel Martin (MAMU_56)

No tienes derecho a publicar comentarios. Debe estar registrado.