Hoy, sentado en la tranquilidad de mi pequeño despacho, y con recuerdos por todos los rincones de mi vida vivida, quiero contaros lo mas resumidamente posible, para no hacer un gran tocho de letras el intenso día de ayer.

Salí muy temprano de Valence, también llamada Valence-sur-Rhône, en el departamento de Drôme, de la región de Auvernia-Ródano-Alpes.. en las Francias,  mi intención no era otra que cubrir los 822 kilómetros que me separaban  de casa, pero el día me estaba esperando para darme sorpresas, una tras otra, y Dios siempre omnipresente en mi vida, me llevaría a casa.

La primera de las sorpresas fue en forma de avería cuando habíamos terminado de repostar y apenas llevábamos 150 kilómetros, y era de las gordas , pistón agujereado nada más que tomar el desvió para Barcelone (en francés jeje), pienso...pienso...y reacciono, llamo al 112 y me mandan una grúa en apenas 15 minutos de la autopista, no pueden entrar las del seguro, después de los trámites normales, llamo a España ete, etc, y me deja en una gasolinera, donde cambie, ¡¡otra vez¡¡, esta vez el cilindro completo que mande a Romaniemi desde casa.

Me pongo en marcha con todo el cuidado del mundo para hacer el rodaje lo mejor posible,  por lo menos durante uno o dos depósitos bien cargados de aceite, pero cuando terminaba uno aproximadamente me hace un amago de gripaje, ¡¡malo¡¡, pienso... pero sigo,  consigo hacer sobre unos 50 kilómetros y todo funcionaba dentro del un orden, pero en un abrir y cerrar de ojos empieza un tremendo aire de costado y de frente, la vespa no podía alcanzar una velocidad adecuada para ir por la autopista, estaba pensando en abandonar el día y pararme...peroooo, hay llega mi fe en Dios, y nunca en la suerte ni en las casualidades,  me pasa una furgoneta  blanca y me pita fuertemente, veo que me saluda desde dentro, me pasa y veo que era matrícula española , y en ese mirar fugaz del momento creo ver a un buen amigo e hijo de un gran compañero mío, era mi ángel salvador del día (por casualidad se llama ángel), junto a un compañero de trayecto, se paran un poquito más adelante, nos saludamos , comentamos  unos momentos y le dije si me montaban la vespa hasta más adelante, (por lo menos hasta la frontera),  pero lo comente por comentar, porque creía que iba llena, faltaban unos 200 kilómetros para la frontera ¡creo¡, y la furgo iba estaba vacía...no me lo puedo creer.

No dudo ni un minuto mi ángel salvador de montar la vespa,  tenía la intención  (así lo comente)de bajarla en la frontera, pero era tan feliz de ir hacia casa con buena gente, y con la seguridad que llegaría con la vespa, que  le dije, Angelllllll,  hasta casa.

Me dejo en Castellón,  como os puedo describir la emoción, la sensación, la felicidad, cuando  en filo la carretera para ir a San Juan de Moro, y a la mitad del corto trayecto en el L´Abeller, veo una mano que me indica que pare...ahí  estaban los amigos... Isabel... mi hijo... no puede reprimir ya mis lagrimas de felicidad, de inmensa felicidad, de inmenso orgullo de los que quiero, de los que me quieren.....después del recibimiento, faltaba ir hasta casa, apenas cinco quilómetros  que los disfrute y los desee tantas veces vivir que me parecía imposible, se me hizo un suspiro que durara toda una eternidad, llego a casa y veo al amigo Gregorio, esperándome en la puerta de casa, no esperaba menos de él, sé que muchos no pudieron venir, pero saber, que igual os quiero, y formáis parte de este viejo loco 

SIIIIIIIIIIIII, estaba en casa gracias a Dios. Ahora ¡¡Si¡¡,

PD.- En unos días hare un resumen final de lo vivido y sentido, de lo disfrutado y sufrido... de un deseo cumplido.

Ser felices

Manuel Martin (MAMU_56)

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