Me despierto oyendo  como la lluvia golpea  las pérgolas que tienen instaladas algunos vecinos  en sus patios, por canalones y bajantes el torrente de agua cae con fuerza, la gravedad hace su función y al caer el ruido es como cuando las baquetas de un tambor tocan con su aro, y me gusta, el sonido suena entre la pintura abstracta y el bolero de  Ravel.
 No soy de los que se desperezan mil veces  y se dan media vuelta  como gatos bajo sabanas, abro los ojos y salto como un canguro cuando huye de algún depredador en un terreno llano y sin obstáculos, pero hoy tardé  un poquito más,  pensé, coño,¡ qué  suerte ¡,estaba lloviendo¡ tenía que ir a Castellón a por las gafas después de haberme operado los ojos, pero con esto del confinamiento hasta hoy no pudo ser, tenia hora programada y eso me alegró, diréis, este está un poco "chapetao", que dirían en Alcollarin, mi pueblo de la Extrema y dura, pero no, no.. no... solo quería salir en moto , cualquiera de las que tengo, sentía esa necesidad como cuando necesitas escapar, parpadeé y de pronto, sentí el abrirme con migo, levanté la persiana, vi la lluvia deslizarse por las paredes como cuando una caricia se hace eterna como el día gris perla, y habían gotas que caían más rápidas unas que otras, que tontería ¡verdad¡, también me fije que unas eran más gordas que las otras...antes nunca me había dado cuenta de ese detalle, será la soledad impuesta?
Baje los dieciséis escalones que comunican con el comedor y la cocina con la rapidez que te da la pereza del recién despertado, cogido a la barra y pensando ya en el milagroso Cola Cao de cada día, mientras, la lluvia seguía arreciando nuevamente,  no podía dejar de mirar la ventana de la cocina, el desayuno fue un visto y no visto, el aseo personal y la cama hecha a la velocidad de la luz.
Ya en el garaje, abro la puerta abatible y me presento ante esa agua que cae como maná del cielo,  saco la ropa de agua y me la pongo con la tranquilidad que da el querer salir ya, me pongo el soto casco, el casco y los guantes, me hecho un último vistazo y saco la moto, me caen las primeras gotas en el casco y resuenan como si me saludaran en mañana de mil aguas, cierro la puerta del garaje  pongo la moto en marcha, me santiguo (siempre lo hago)  engrano la primera, y noto como si la felicidad me abarcara como manto para conseguir un sueño deseado hace mil años,  giro izquierda, giro derecha a la CV,160 y creo que voy en una nube de esas que regalan el liquido elemento sin formas fijas pero con fuerza de atracción como rubia de bote, primera rotonda  con mucha agua pero la paso como si verdaderamente estuviera flotando en ella, siguiente rotonda,  igual que la anterior, acelero y engrano marchas en esta recta, no sé si voy demasiado despacio pero estoy adaptándome a tantas cosas en tan poco tiempo, nueva rotonda que más bien parece una piscina redonda con olas incluidas y cambio de dirección hacia la CV-16, giro la cabeza hacia la derecha y veo el pantano hasta la bandera de agua, precioso e impresionante azul mar, mientras el agua me sigue cayendo en la visera que se empaña por momentos, muy poquitos coches,  mas camiones por las azulejeras pero casi nadie en la carretera.

En mi cabeza mientras, los pensamientos van y vienen, me siento tremendamente feliz, siento la vida desde detrás de la visera del casco como si hubiese nacido hace veinte años, el agua va amainando un poquito y  huelo la hierba, el aire es puro, en este tramo no hay circulación alguna y me dejo llevar hasta lugares que hace muchos años no había sentido encima de una moto, sensaciones que quisiera contaros, porque note mi alma y mi cuerpo unidos como si estuvieran buscando sueños existentes en mundos de hoy, mi corazón creo que latía al son de un vals entrelazado a mi cuerpo, mi alma y mi mente... noté que flotaba, porque no sé en qué momento volví a la realidad de la desierta carretera, solo creo que  estuve allí durante un millón de años.
Decía platón que “La libertad está en ser dueños de la propia vida”
De vuelta a casa seguía la misma lluvia, la carretera mojada, olores con ternuras hacen volar mi pensamiento, aguas de Abril, arboles verdes de primavera, la carretera mojada sigue desapareciendo bajo las ruedas con reflejos de agua, todo  hoy ha cambiado, ropa mojada, aquel olor, encierro obligado ... deseos del presente, sueños existentes
Manuel Martín   (MAMU_56)

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