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Tres, eran tres, las hijas de Elena y ninguna era buena, decía la copla popular....

También había una oración que recitábamos los niños de antaño antes de acostarnos: “Cuatro esquinitas tiene mi cama…”.

 Ahora, tenemos la oportunidad de cantar cinco Travesperas tiene Asturias cinco Travesperas y todas ellas fueron buenas...

Porque ya es historia la quinta... y fraguándose esta ya la SIGUIENTE  en las  brasas calientes y a temperatura suficiente para elevar hasta poder doblar la imaginación y la lucidez del Maestro herrero Silfredo con ese fuelle que da aire a sus  ideas en forma de llamas y las moldea golpe a golpe en el yunque de su alma, y las chispas del negro carbón de la chimenea recorta el cuerpo de los hierros vesperos y los retuerce con los golpes de la ilusión de hacer feliz a los Lambretteros y  a todo el que a esta en  su Fragua de modelar amigos como es la Travespera, en territorios de Don Pelayo, donde las montañas representadas en  los picos de Europa parecen en días de blancas nubes como sueños de verano en el edén de la fantasía, donde lo blanco de esas nubes mañaneras deberían ser la bandera de la Travespera.

Donde la quita Travespera por sus cambios de tiempo se pudo parecer a las cuatro estaciones de Vivaldi interpretadas con violines , vespas y Lambrettas,  aquella que dicen que  acerca a los dioses de la música a los humanos, la que nos otorga el código que descifra las ideas, la magia que las traduce, la clave del entendimiento, es el mejor ejemplo como explicar al ver  la  serpenteante línea de colores como alcoiris robados al Dios sol abandonando los impresionantes paisajes por el desfiladero que sube hasta  Posada de Valdeón, que como sinfonía se entrelazaban los mil sonidos de escapes y frenos calientes con el mormullo del agua del rio Care, y los susurros de vientos que entre picos habita y nos envuelve más allá del significado de los sueños que en  ocasiones parecen tan reales que nuestro inconsciente intenta decirnos no te despiertes.

La quita Travespera se iba desvaneciendo como azucarillo en sueños del ayer según los kilómetros subían en cada cuentakilómetros, en cada  curva que atrás como respirar  se quedaba en el olvido del silencio, como el día caía detrás de cada sonrisa de satisfacción por como promesa cumplida hasta llegar la meta que este año estaba señalizada con mil colores y calores por las antorchas, y el arco del triunfo en llamas de sueños en la llegada amiga, donde las lenguas cuentan que se veían las llamas a leguas de distancia.

Y cuando llegas con el alma libre,  el cuerpo cansado y la ilusión de soñar que se consiguió un año más, aunque algunos nos quedamos en el camino como piratas sin barco, como caballeros descabalgados de sus monturas...porque esta posibilidad entra dentro del juego de las ilusiones (la mecánica en ocasiones es mala consejera de ilusiones) pero volveremos a intentarlo un año más  si el gran Dios nos lo permite en la SEXTA TRAVESPERA 2018.

Gracias Silfredo,  gracias también a ese equipo de amigos que cada año tienes junto a ti y que dan su alma para el que desde  cualquier lugar en el que lleguemos nos sintamos como en casa, gracias por ofrecernos tu mundo sin condiciones...Gracias.

En casa sin novedad

Ser felices

Manuel Martin   (MAMU_56) 

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