Salimos el viernes con la fresca de la mañana, con el sol desperezándose detrás de montañas como cortinas rojas,  allí, sentado sobre la vespa en el viejo puente de la rotonda que da acceso a la CV10 nos recogieron a José (el Derbi),  los amigos de la Pallissa y como siempre a la cabeza el presidente y alma mater de todas las salidas Roberto Brañas tipo curtido y curioso en esto de las clásicas y amante de hacer kilómetros, con el grupo siguiéndolo como escuadrilla de cazas en vuelo raso, Vicente Aguilella, un hombre todo bondad ,  José Luis hombre tranquilo , Pascual Lengua, no lo conocía pero creo que el fuego y el nervio le recorre el interior de su cuerpo, y cerrando el grupo  como todo buen grupo que se precie el coche de apoyo, el que sirve para todo, desde la logística hasta de furgón de carga y en los mandos el Iván hombre callado y siempre observando  y la copiloto Susana, la única mujer del grupo ya habituada a estas salidas al igual que su pareja , siempre es necesario tener una mujer en el grupo para que imponga el "mando".
Nos recogieron, ¡bueno¡  yo diría que nos incorporamos  como flechas salida de arco hacia la diana que sería el almuerzo en la Salzadella, primeras valoraciones y primeras confidencias sobre los kilómetros venideros que seguían pasando hacia Morella, Alcañiz y parada en el tambor "dicen" más grande del mundo, algunas fotos para plasmar el momento y nos dirigimos por la A1307  hacia Belchite, lo he visitado varias veces  y siempre me recorre un pesar difícil de contar, recorrer las ruinas de Belchite es adentrarse en el horror de una guerra, un episodio para olvidar, una historia  que nunca debería haber pasado y que ahí tenemos imágenes que se graban en la retina como fotografía en blanco y negro para que queden como recuerdo del horror y de la sin razón humana. Aquí surgió el único problema con la vespita, tuve quitar la rueda de repuesto que puse delante de la vespa por que se rompió el tornillo del frontal, menos mal que Iván y Susana hicieron un hueco en su ya abarrotado maletero el cual parecía el camarote de los hermanos Marc, y se solventó el problema.

Llegó la hora de la comida con los calores del medio día en el Restaurante el Bodegón en   Villanueva de Gállego (Zaragoza), aquí nos estaban esperando para comer y unirse al grupo Pepe y su hijo Aleix que venían de Barcelona, buena gente y ¡buena comida válgame Dios ¡ recuperamos fuerzas y un poquito de oxigeno, las motos y el grupo hasta ahora en perfecta armonía, la vespa se comportaba como una campeona con las grandes ruteras que los amigos llevaban, aunque tengo que decir que los amigos del grupo compensaban su sobrante de potencia comparada con la falta de esta en mi vespa con su siempre pensar en los demás del grupo, aunque también decir que es en autopista donde más se nota, por qué en secundarias y generales el ritmo era prácticamente el mismo siempre que no se excediera del límite legal de velocidad y os aseguro que se cumplió a la perfección, por eso sin apenas darnos cuenta estábamos en Sabiñanigo en fiestas donde llegamos por una carretera estrecha y preciosa aquí empezamos a disfrutar de lo que tendríamos días después, el paisaje ya empezaba a cambiar sus colores a tonalidades mil veces verdes, y las montañas y su orografía querían ya apuntar hacia el cielo azul, el aire entraba entre las rendijas del casco con la soledad del silencio que tiene el frio, y por la N260 conocida como el Eje Pirenaico,  con buen asfalto y bien señalizada llegamos a Biescas en  la comarca de Alto Gállego  a orillas del río que lleva su mismo nombre, constituyendo la puerta de acceso al valle de Tena, provincia de Huesca.
 Y después de 467 kilómetros en el hotel, ya teníamos ganas de una duchita relajante, cenar  y  después de las oraciones dormir como un angelito.
Soñé, como siempre; aunque no me acuerdo... también como siempre, el despertador sonó ... como  cada mañana, pero yo ya estaba despierto, aguante el  rinn rinn sostenido estoicamente durante unos segundos, murmure algo entre dientes aunque no me acuerdo el que, también como siempre, y pausadamente me levanté y pude ver los rayos del sol  entre las rendijas de las rallas en cortinas rojas y  negras entrando tenuemente al igual que yo me acercaba a la luz del día... como  cada mañana, y al juntar cada una de las rallas en esas viejas cortinas rojas y  negras, descubrí un mundo diferente a cada mañana, las casas tenían un sabor montañés, sus formas geométricas  diferentes a las que cada día veo, voladas balconadas y sus chimeneas troncocónicas (a algunas de ellas se les añade un peculiar elemento protector conocido como «espanta brujas») características de zona montañosa, tejados de piedra negra para que gatas puedan pasear  por tejados de cinc en noches de brujas buenas.                                                                                                       
Y ya con el desayuno en la mesa y el grupo haciendo planes para el día volví a la realidad  del viaje, a las ilusiones del ir y venir para ver el mundo desde un sillín de una vespa donde los sentidos se agudizan y el respirar de  mil aromas diferentes en el ambiente se intensifica en la mañana cerca de la estación  invernal de Aramon, comienza la subida hacia el primer puerto del día entre España y Francia el Coll del Pourtalet  con (1794 metros), buena carretera  y a estas hora de la mañana poco trafico lo que te deja un margen en la conducción  para observar mejor el entorno por donde nos encontramos, el grupo se marcha poco a poco y yo sin forzar la vespa subo con comodidad hasta lo alto, comenzamos el descenso y dejo que mi amiga la vespa valla suave  y casi a su ritmo, de vez en cuando hago alguna foto del increíble paisaje, y ya casi sin darme cuenta estamos en las puertas del Valle de D´Ossau , el descenso precioso y preciso salpicado de numerosos saltos de agua que corría por laderas de montañas como si estuvieran cosidas entre sí, laderas escarpadas y verdes... verdes como diamantes, ya en la entrada de Larus nos desviamos a la D 918, aquí comienza la subida al Coll del Abisque, (1.709 metros) en el departamento de Pirineos Atlánticos, como curiosidad puedo decir que se trata de un paso habitual del Tour de Francia, catalogado como una subida de categoría especial. El primer paso se realizó en el Tour de Francia de 1910. Este puerto ofrece unas vistas realmente espectaculares sobre las cumbres que rodean el Pic de Ger y es, tras el Tourmalet, el otro gran puerto de los Pirineos.
El hambre ya apretaba, hoy la comida seria de picnic, así que antes de salir de Biescas se compraron las viandas necesarias para tal fin, en esto la mujer del grupo la siempre presente Susana puso su saber,  y haya donde encontramos un lugar de los muchos que existen por estos lares nos dispusimos a dar buena cuenta del autentico "manjar" montañero de hoy, esta parada nos sirvió para comentar la hasta ahora increíble ruta, los lugares por donde pasamos y quedaron pegados en el cajón de los recuerdos,  en el área de picnic recuperamos fuerzas hipnotizados por un valle impregnado del olor a verde, de humedades, de oxigeno puro como elixir de vida como abono para pulmones deseosos de respirar paz.De nuevo estamos en marcha por la D-921 b, ahora rumbo al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, lugar increíble de peregrinación de fieles donde la fe se respira por cada centímetro cuadrado en este lugar santo para los pelegrinos que conforman la Ruta Mariana. Había pasado muy cerca de este santo lugar, pero unas veces por una cosa y otras por el tiempo nunca lo había visitado y os aseguro ahora que lo conozco fue un autentico error no entrar y visitarlo antes, no hagáis vosotros lo mismo que hice en su día yo, si pasáis cerca entrar y descubriréis la FE con mayúsculas de miles de personas que solo buscan un hilo de luz para sus vidas, una esperanza y miles de deseos, yo les miraba a los ojos a estas personas impedidas y con grandes y graves dependencias y veía una luz que salía de sus ojos de felicidad por encontrarse en este sagrado lugar, ¡luego¡ podrás creer o no hacerlo, pero...por lo menos...deberíamos  empatizar con ellos por el mero hecho de sentir su pesar, de solidarizarnos con su mundo y tenderles una mano amiga aunque solo sea en su fe de personas de bien.
Estuvimos para ver algo que no había visto y  me alegre que hiciéramos esta parada" Mariana", ¡¡peeeero¡¡  nos quedaba el Coll estrella del día, para eso deberíamos ir hasta la D921 a Luz-Saint-Saveur situada en el departamento de Altos Pirineos  y donde cerquita se encuentra la estación de esquí de Luz-Ardiden,  nos desviamos por la D-918 donde comenzamos la subida al famoso Coll del Tourmalet  (2.115 metros) es especialmente conocido por su relación con el Tour de Francia, ya que desde que se subió por primera vez en 1910 se ha convertido en uno de sus puertos más famosos por su dureza e historia.
Rodamos en pleno parque nacional de los Pirineos, la vegetación frondosa y amable
para los sentidos se extiende hasta donde los ojos pueden ver, la carretera nos conduce al valle de Barèges  .... en la margen derecha del puente de Soulom se encuentra un monolito dedicado a la Reina Hortensia  y la carretera empieza a ser serpenteante y estrecha aunque con buen asfalto entramos y salimos al mismo tiempo del pueblecito de Gripp a partir de aquí aprendes que el Tourmalet imprime su majestuosa dureza, como curiosidad os digo que Tourmalet significa “camino de mal retorno”. pero es algo mas... el coloso, el gigante, el mito de todas las subidas; el puerto más deseado, sus pendientes te exigen una concentración total porque el sufrimiento les va a acompañar hasta el final a todos esos ciclistas que se dan cita a diario para coronarlo, nosotros en nuestras motos solo podemos disfrutar... llegas a la primera curva de herradura comienza el cambio de paisaje, la vegetación desaparece y las imponentes tonalidades verdes, paisajes bucólicos, las praderas al lado de mi acelerador y alguna que otra vaca se cruza en plena carretera para pastar al otro lado... tu mirada embelesada con tanta belleza apenas te da tiempo a procesar tanta información en verde, y sigues viendo como la carretera en cada curva mira más al cielo, veo ciclistas que sufren en cada pedalada, que se aferran al manillar con fuerza y que su rueda trasera se agarra como si llevaran clavos o como si en ello les fuera su gloria personal, y seguramente así será, yo les admiraba antes, ahora, son ídolos para mi, nunca entenderé como una persona puede subir semejantes kilómetros a lomos de una bicicleta a esta altura, con esa cadencia de pedaleo que parece que se van a caer.
Voy solo, los compañeros con monturas más potentes ya están en le cima de este famoso e impresionante coll, que es como un homenaje a la montaña, llego y siento como un...¡¡ufffffff¡¡ como si hubiese pedaleado hasta este lugar ¡impresionante¡¡ los compañeros con una sonrisa entre picara y traviesa me miran, y alguno  con sonrisa cómplice me guiña un ojo... luego las fotos, y más fotos, y en cuestión de minutos comenzamos el descenso por la cuesta de Santa Marie, impresionanteeee, también da nombre a la estación de esquí que dejamos a la izquierda, primeros metros del largo y precioso  descenso y  pronto vislumbras las famosas viseras, bajada fulminante, casi no me enteré del descenso y ya estamos en  St. Marie de Campan de aquí  al Coll d'Aspin  y  Coll de Peyresourde que enlazaríamos con el del puerto de la Bonaigua ya en territorio Español para ir a dormir a Viehla, después de un día que se me quedara en la poca memoria que tengo como si lo hubiese grabado  en el disco duro.
El domingo fue la vuelta a casita con  las anécdotas que guardo en mi con vivencias y recuerdos guardados en alforjas reales como sonidos de agitada  respiración amorosa, recuerdos efímeros de momentos mágicos que diría el poeta, que se antojan irreales pero que reflejado en fotografías están para que perduren atreves de los tiempos, alforjas del alma llenas para las vivencias de un fin de semana en  los dominios de Astérix y Obélix.-
No quisiera olvidarme de quien hizo posible este viaje y de los  que compartieron estos días de mil descubrimientos y momentos de amistad, si tuviera que hacer un listado para agradecer todo lo que hicisteis por mí, creo que nunca acabaría. Así que lo resumo... gracias por vuestra amistad, Roberto, José, Vicente, José Luis, Pascual, Iván, Susana, Pepe, Aleix...GRACIAS.
En casa sin novedad
Ser felices
Manuel Martin (MAMU_56)

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