Intentare narraros lo mas fielmente visto y vivido en este evento que os aseguro me resultara difícil expresarme en letras, ya que en las fotos me han costado hacer el resumen de las 1675 fotos de este fin de semana, y todavía estoy pensando que me he dejado algunas que debería haber puesto, pero no puedo ponerlas todas y no me gustaría nada mas que ponerlas para no dejar de enseñar lo grande que es.
Llegamos a Soto de Cangas el jueves por la tarde  y nos dirigimos directamente a Casa Ortiz, casa rural preciosa, allí nos estaba esperando Silfredo, para darnos la bienvenida, conocernos y darnos la llave de la habitación, una vez acomodados dimos una pequeña vuelta por los alrededores para estirar piernas después de 820 kilómetros de coche y cenar y prontito a dormir.
El viernes amaneció con espesa niebla y muchísima humedad pero con ganas y dispuestos a rodar un poquito en vespa, y eso sucedió después del buen desayuno que nos preparo LILI en Casa Ortiz, para instantes después ya estábamos encima de la Madrileña camino al Santuario de Covadonga, donde lo primero que se ve a la entrada es la Santa Cueva, lugar donde se apareció la patrona de Asturias a ayudar al Rey Pelayo a expulsar a los musulmanes, la niebla por momentos empezaba a levantar y después de las fotos de rigor estábamos camino a los lagos, la niebla se disipaba según subíamos con la parsimonia que esta subida te concede y paramos en el mirador los Canónigos para hacer unas fotos donde mostrar el mar de nubes donde por encima de ellas asomaba el santuario y la preciosa vista.
Seguimos subiendo 12 kilómetros más por una carretera serpenteante pero buena, con un sol de justicia  y con las “vaquiñas” como PEDRO por su casa, llegamos al lago Enol, a una altitud de un poco más de 1000 metros, como curiosidad os diré que alberga en las profundidades a la virgen de Covadonga que vela por las vidas de sus tocallas, salimos de la carretera  (siempre buscando un poquillo de aventura) cogiendo un camino a la derecha del lago que nos llevaría, hasta unas viejas cabañas y rebaños de vacas pastando a sus anchas por las praderas de alrededor, rutas donde solo se podía seguir andando, porque hasta las bicicletas están prohibidas por estos lares, volvemos por nuestros pasos y seguimos subimos al lago La Ercina, el día increíble de sol que invitaba a sentarse en las mesas y tomarse una cervecitas con un buen queso mientras se observaba con la tranquilidad que da el no tener prisa las maravillosas vistas que desde el chiringuito se ven de los picos de Europa, saciado el apetito y la sed volvemos al rodar y bajamos otra vez hasta Soto de Cangas, para comer he intentar ayudar en lo que podamos a la organización del evento, la verdad es que fue poca cosa en lo que pudimos por que Silfredo y compañía ya lo tenían todo controlado, fue pasando la tarde y cenamos con el amigo Alejandro, para después prontito ir a dormir y descansar por que el día grande seria mañana.

Y llego el Sabado 27, el día grande por antonomasia por todos los que aquí estábamos para La Travespera que llego como el viernes con la niebla baja, pero los lugareños  nos tranquilizaron porque auguraban un día fantástico y a fe que no se equivocaron, ya en la plaza del ayuntamiento se notaban los nervios de los organizadores, Silfredo se movía como rabo de lagartija, estaba en todos los sitios y su teléfono parecía una prolongación de su mano, saludaba a los presentes, daba ordenes, hacia cosas el…y yo le comprendía, porque también he estado en su situación unas cuantas veces.
Alas 10’30 horas se subía al escenario como capitán de batallón para dar la bienvenida, comentar las normas y mandarnos a todos por orden de número de dorsal para tomar la salida desde un altillo como en los grandes rally, pero este con un entorno singular y espectacular como era delante del puente romano de Cangas de Onis, y con el no menos famoso río Sella como espectadores de lujo, todo ello amenizado con la banda de gaiteros y un escanciador de sidra que nos invitaba a probar, antes de todo esto fue la inauguración por parte del señor alcalde de la ciudad del corte de la cinta inaugural  y el himno de Asturias  tocado por gaitas y tambores que sirvió para dar comienzo con la cordera (vespa emblema de este evento) a la salida oficial de la 2º Travespera, os aseguro que los pelos se me erizaron.
Los primeros metros los hicimos por las calles de Cangas con un gentío digno de elogiar, salimos camino del Parque natural de  Ponga y ya se podía disfrutar de la naturaleza viva, del verdor en estado puro, del aire limpio que entraba en los pulmones como regalo divino, habríamos recorrido sobre 20/25 kilómetros cuando nos encontramos la primera maravilla de la naturaleza, el Desfiladero de los Beyos en los concejos de Amieva y Ponga, una garganta impresionante de curvas cerradas y frondosa, la vegetación se impone en la verticalidad de las paredes cerradas que apenas dejan un pequeño espacio por el que discurre el río Sella, y la sinuosa carretera como el Cuélebre, gran serpiente halada agarrada a su presa, seguimos y a la altura del puente Vidosa, en pleno desfiladero de los Beyos, encontramos una cascada de unos 270 metros de desnivel que vierte sus aguas en el Sella. la cascada nace en la cueva de To los Santos y recoge agua de lluvia y deshielo de los montes de Rubriellos, situados justo encima (según me contaron), no la pudimos ver en todo su esplendor por que apenas caía agua  pero solo imaginarla con vida propia debe de ser impresionante y digna de verla y oírla.

La fila serpenteante de colores que formaban nuestras vespas y lambrettas  rompían con el verdor que la naturaleza nos regala al pasar a la provincia de León, la carretera transcurría entre  abundantes precipicios y montañas tan altas como cielos estrellados en noches claras de verano, sus paredes firmes y puntiagudas hacían que las estrécheces de su carretera parecieran corset de cinturas pretas en ninfas de cabello rubio y hermosas que viven cerca de las fuentes,  y que visten túnicas de lino blanco y cautivan con su voz, como se describen en fabulas Asturianas Les Xanes.

Desde aquí subiríamos al famoso puerto montañoso del Porton de 1280 de altitud y de este iríamos  al de Panderrueda 1450 metros por una carretera estrecha y bella con algún que otro bache de campeonato, pero que en absoluto desmerecía lo mas mínimo la subida,  aquí se haria un reagrupamiento y mientras podríamos admirar lo majestuoso del entorno en plenos picos de Europa,  cerca, muy cerca del cielo azul que hoy nos acompañaba con todo su esplendor como queriéndonos regalar la naturaleza viva, el aire limpio y puro, como mariposas que necesitan ese aire para vivir o sentirse abrazado por el sabor de la naturaleza.
Aquí en lo alto del puerto pude ver a Silfredo mas tranquilo, incluso relajado, disfrutando del entorno y del evento, haciéndose fotos y siendo uno mas del grupo ¡¡ahora si estaba el disfrutando¡¡ y yo en ese momento supe que La Travespera seria un éxito porque la tranquilidad de eventos como este radica en la magia del trabajo anterior y en la tranquilidad de quien lo maneja, pero sobretodo en la capacidad para movilizar emociones, y os aseguro que aun me faltan contaros muchas mas en estas letras.

Una vez reagrupada en el alto del puerto la gran hilera serpenteante de colores que forman nuestras vespas y lambrettas , bajamos hasta el Valle de Valdeon, para subir de nuevo al mirador del Tombo  (creo recordar que se llama de esta manera) situado a un kilómetro escaso después de Cordiñanes viniendo desde Posada de Valdeón, en la carretera que une esta población con el precioso pueblo de Cain, desde el Mirador podemos disfrutar de unas maravillosas vistas del valle que une Posada de Valdeón a Cain, del Macizo Central de Picos de Europa y de la zona de Pambuches en el Macizo Occidental, así como del pueblo de Cordiñanes.
Después de las muchas fotos hechas con el rebeco y la cruz que ahí en el lugar  comenzamos con muchísimo cuidado la increíble bajada que hasta Cain tenemos, el pasillo es simplemente impresionante colgado literalmente de las paredes reviradas y quitamiedos de madera que parecen retorcerse a cada curva que pasamos, el olor es sencillamente limpio y profundo donde los sentidos se abrazan al cuerpo intentando todos a la vez ser fieles testigos de momento, Isabel intentaba desde atrás sacar imágenes lo mas rápido posible pero sus dedos creo que también quieren sentir ese color verde y añejo de montañas que arropan con abrazos de amigos.  

En la orilla derecha de la carretera( según se baja ), justo antes de la entrada de Cain  se puede observar en medio de las inmensas praderas llenas de verde pasto en las épocas de primavera y deshielo una cascada (llamada la jarda) de agua, nos  explicaron las personas del lugar amables donde las haya que es de una belleza sin par (otra excusa para volver), nosotros hicimos un receso en el camino para una cervecita, reagrupar al grupo y oír las historias de lugareños que no paraban de contar como esta, la jarda, ¡¡que por cierto¡¡, la relación de la leche con la cascada, no es por el blanco explosivo que adquiere el agua en su caída suicida al estrellarse contra las rocas, si no por que coincide con la época en que las cabras comienzan a dar mas leche después del invernal estiaje lácteo. Tanto es así, que existe un refrán en el valle que reza así… Crezca la jarda, crezca la cabra.
Nos contaron anécdotas de los picos colindantes, también de dichos populares, de la famosa ruta de Care, que empieza o termina según como se ande en este precioso pueblecito de Cain, pero habían tocado a reunión y nos dispusimos a  desandar el camino para dar el culto al cuerpo que también es importante serle fiel por estos paisajes y parajes  donde lo natural y lo divino solo esta dividido por la naturaleza viva de los picos de Europa.
La siguiente parada seria en Posada de Valdeon, localidad centro del Parque Nacional de los Picos de Europa, en la provincia de León, aquí seria donde comeríamos y repondríamos un poquito las fuerzas para afrontar el resto de kilómetros, que para mi no tendría que terminar  al menos en una semana, por que estaba disfrutando de una ruta sin igual, y donde me pregunte una y otra vez como en la Vespaniada de este año en Gijón la organización no pudieron encontrar  rutas acordes con la novena Vespaniada, cuando cerca de ellos estaba la ruta minera bella donde las haya, como es Asturias guapa y exuberantemente verde y gentil para el visitante.

 Reemprendimos la marcha con alegría y el cansancio que ya empezaba a asomar poco a poco, pero con la expectación  de ver donde nos llevaría Silfredo en esta segunda parte de la fabulosa ruta  hasta ahora, pues todos los que hacíamos por primera vez La Travespera no pensabamos que superaría el primer tramo, ¡¡pero nos equivocamos¡¡.
Ya en las primeras estribaciones del puerto San Glorio con 1609 metros de altura. Existen varios estudios que propugnan que el paso natural de montaña que ofrece San Glorio fue utilizado por las legiones romanas en su avance desde el sur para la invasión de Cantabria. La Madrileña se ponía firmes para llevarnos a la cumbre, la notaba como sus marchas cortas cada vez se acortaban mas, que se estiraba su sonido de vespa buena para llevarnos a la cumbre y por su puesto que lo hizo, como siempre, pero la cima no era el final, faltaba subir hasta el monumento al oso, en el collado de Llesba, muy cerca del puerto, pero a una altura superior. Ahí seria la foto del numeroso grupo vespero/lambrettero/festero para que quedara constancia del día tan fabuloso que seguía haciendo, aquí me quede con las ganas de subir por la pendiente con la madrileña para inmortalizarla a estas alturas con el oso de granito a su lado, pero este es otro gran motivo mas para volver a estos contornos que Dios y la naturaleza puso para nuestro disfrute.
Desde estas alturas la carretera es perfecta la bajada increíblemente bonita pero siempre con los ojos puestos en la carretera por sus inquilinas las “vaquiñas” siempre cerca del negro asfalto y a una de estas veo que se levanta, mueve el rabo y con decisión y sin miedo veo que su intención es cruzar la carretera… estoy cerca de ella, ¡¡pienso¡¡  puedo acelerar y  paso antes que se cruce, pero la “vaquiña” hace un quiebro que ni el mismísimo Ronaldo en unas de sus bicicletas futboleras y la veo tan cerquita el trasero con mi zic zas que le puedo ver que esta mañana no se ducho, creo que nos libramos por los años de experiencia encima de la vespita que uno tiene, peor creo que lo pasaron los amigos que me precedían, pero gracias a Dios y a la Santiña el incidente no paso a mayores.

La próxima parada seria en Potes en el centro de la comarca de Liébana para repostar, pues los depósitos después de 180 kilómetros estaban mas secos que el desierto de Almeria en pleno Agosto, aquí ¡¡creo¡¡ que al amigo Silfredo se le ocurrió la genial idea el ir hasta Poo de cabrales  ver desde el  Mirador del Pozo de la Oración el naranjo de bulnes para inmortalizar lo que en contadas ocasiones se puede hacer, ver del Picu Urriellu sin nubes y con el sol rojo abrazando sus altas cumbres despidiendo el día como espectáculo singular de  tardes de otoño. Su silueta esbelta de montaña amiga   parecía  aparecer y desaparecer con la tímida niebla cual fantasmas del vértigo cuando ya nos marchábamos hacia Arenas de Cabrales en la que nos ofrecieron su famosísimo queso, con la anécdota que el señor  escanciador de sidra que nos invitaba a probar era ni mas ni menos que el alcalde del concejo de Cabrales, llamado Carlos Javier Puente, un ejemplo claro de la sencillez de estas personas de bien en la tierra de Don Pelayo, y donde del ejemplo ofrecido por este buen señor tenían que aprender algunos de los políticos de este santo país, ¡¡enhorabuena alcalde¡¡ no se de que partido será, pero esté seguro usted que a la sencillez  también la votaría yo.

Y desde aquí hasta Cangas el camino se hizo de noche, pero no por ello aburrido pues los últimos kilómetros de estas largas salidas son como el venir de batallas como Don quijote decía a Sancho… porque no es dado a los caballeros andantes quejarse de herida alguna... por eso entramos en el pueblo como habíamos salido con orden militar y marciales encima de nuestros caballos de hierro con la alegría del llegar y la satisfacción de  haber visto mas lejos que nunca hubiese imaginado.

El colofón final fue entrando en la plaza del ayuntamiento con cañones de luces y música de impacto total, pasamos por el podium con nuestras vespas y se dieron los premios.
Silfredo dijo las palabras de despedida, ¡¡ahora si¡¡ se le notaba emocionado y nervioso, pero esto seguro que orgulloso con el trabajo realizado para que nosotros hayamos disfrutado y vivido un día sin igual.
FELICIDADES  a ti y a todo el equipo de la TRAVESPERA, felicidades al tiempo por regalarnos este día tan espectacular, felicidades a todos los compañeros que hicimos este evento, esperamos veros el año que viene si Dios lo quiere.

Y no quería terminar estas letras si darte las gracias por tu hospitalidad y tu amistad hacia nosotros Silfredo, gracias por estar pendiente de que no nos  faltara nada y hacernos sentir como en casa en tu casa, sabes que me tienes para lo que necesites.

En casa sin novedad

Ser felices

Manuel M. (MAMU_56)

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