nombres ilustres como el fundador de este invento el amigo Alberto Segovia, pasando por los Zipi y Zape Ponte y 109 y el incombustible Duranium y por su puesto amigos Europeos como  el ejemplo del veterano Luís Cuaresma de Portugal todo un ejemplo de vigor con sus 75 años o el gran Cabezacaliente desde Italia rodando con su vespita, que forman parte ya de la pequeña pero intensa historia de nuestra VESPANIADA, y digo nuestra por que es de todos, de los veteranos de la primera en Toledo de la cual soy un privilegiado por haber estado aquel fin de semana lluvioso de Mayo del año 2005, y de aquel o aquella que fue su primera concentración como la amiga  Isabel de Águilas ( Murcia) y que seguro que repetirá en la próxima, pero esto solo es la introducción de lo que fue un viaje de ensueño al corazón amurallado de Ávila.



Pero todo esto es tan solo el preludio de lo que quiero relataros y compartir con vosotros, un fin de semana de emociones, aventura y kilómetros en vespa.

Todo empezó el viernes día 9 sobre las 9 de la mañana, puse rumbo a Ávila, esta vez con dos de mis protegidas, la abuela y la madrileña,

¡no, no iba conduciendo con las dos a la vez  (es algo que me falta por hacer jjej), seguí los consejos de mi churumbel (mi hijo) y de carlitos (vespaciano) que me sugirieron por decirlo de una manera suave que fuera en coche y el carro, y como una de mis manías es que soy un “poquito” supersticioso, seguí sus consejos y me puse en camino, era el día perfecto para rodar en vespa, un sol radiante, no se  apreciaba ni una pizca de viento en los árboles y la carretera  con poco trafico, y yo acordándome de mis manías, pero los kilómetros pasaban con rapidez y paso Valencia, Requena, Montilla del Palancar, primera parada en Honrubia para almorzar y descansar, una vez terminado me dispongo a llamar  a los amigos y compañeros del Vespa club Castelló que habían salido antes que yo, pero en ese preciso momento veo que pasaban a toda marcha en fila india por la  autopista, (pues si que hicieron el cafecito largo Antonio , Javi, Alfonso, Vespasiano, Tarin, Jose ¡pensé¡) me pongo en marcha con toda rapidez y después de muchos kilómetros me incorporo a la cola, les llamo y a las faldas de Guadarrama hacemos la comida, y hablamos de las primeras impresiones del viaje, y a los nuevos en estas lindes se les veía con la ilusión de lo nuevo por descubrir, como niños en día de Reyes, la cuenta de lo tomado en esta área de servicio nos devolvió a todos a la realidad jejejejej.. una vez recuperados del susto, nos ponemos en camino de nuevo, y como en la batalla de Somosierra, en la que las tropas de Napoleón, tras derrotar a las tropas españolas que guarnecían el puerto, abrieron el camino hacia Madrid así pasamos somosierra por el túnel con nuestros carros repletos de vespas he ilusiones camino de Ávila, pero lo realmente tremendo es pasar por el puerto montado en la vespa al atardecer de una primavera cualquiera, lo hice en otra ocasión y no lo olvidare jamás, por que sus 1.444 metros, con curvas como la plaza de toros de la ventas de Madrid y miradores como colgados del cielo que parecen balcones al infinito.

 

 

Y llegamos a Ávila, «Ávila de los Caballeros» es un título honorífico de la ciudad. Otro, es «Ávila del Rey», y aún hay otro «Ávila de los leales», y yo agregaría, Avila, ciudad hermosa donde las haya, dejamos las maletas en el hotel, bajamos las vespas de los carros y sin pausa salimos a rodar por esta ciudad, increíble, fascinante, hermosa donde las haya, y pasamos por el local para coger las acreditaciones, hablar, saludar a los conocidos y amigos, tomar unas cervecitas, y por su puesto saludar al gran creador de esta  5º Vespaniada, PEPE en mayúsculas.

Después a cenar, este ¡digámosle¡ acto, merecería un capitulo aparte, primero por que reservamos mesa para siete y aparecimos 24, no es broma ¡24¡ con el consiguiente mosqueo de la señora encargada del salón, una vez convencida la benemérita señora (era hija de guardia civil, se le notaba tenia mala leche, jejeje, pero no bigote) vino lo mejor, los ibéricos y la estrella de la noche….el chuleton con denominación de origen (tenia banderita pinchada encima que así lo testificaba) pero grandioso y sublime…y buenísimo, regado con unas botellas de riquísimo caldo, a partir de la 5 botella no recuerdo si también tenia denominación de origen, los demás seguro que tampoco se acordaran del nombre de la bodega en cuestión, como comprenderéis, el frió de la noche abulense se notaba menos encima de nuestras vespa y nosotros nos retiramos al cuartel general para el gran día de la 5º VESPANIADA.

Y llego…. nos levantamos temprano para hacer unas fotos y desayunar unas típicas porras con los primeros rallos del sol, si por la noche me pareció bellísima Avila, de día y con sol, las murallas me parecieron como alas que arropan y miman a la ciudad como un amante a su amada que siempre tiene un "te quiero" para recibir y uno para dar.

Y llegamos a la calle donde saldríamos todos para hacer el recorrido de esta reunión, y por momentos creía que todas las vespas del mundo estaban allí, ¡increíble¡ la barbaridad de vespas cada una con sus colores y accesorios que las hacen únicas, por que nunca hay una vespa igual a la otra, mas saludos, mas abrazos, mas deseos, y PEPE que parecía un manojo de nervios..miraba y creo que no veía, hablaba y creo que no oía, gesticulaba , estaba con los medios de comunicación, y estaba en todos los sitios y en cada lugar, y deseando que todo aquello empezara a moverse…y empezó, poco a poco fueron saliendo las mas de 250 vespas y 300 y pico personas, con orden y humo, muchísimo, de todos esos dos tiempos que parecían mil a la vez, todo el recorrido bellísimo por el alto de la Paramera, bajada hasta San Juan de la Nava y nos dirigimos hacia Navaluenga , Almuerzo y  Parada en Navaluenga, para degustar un vino típico de la zona, en la bodega “La Garnacha” transcurrió perfecto, paramos a comer
en la población de El Tiemblo y la comida en el Restaurante "Toros de Guisando". Continuamos la ruta por la carretera del Pantano del Burguillo, en dirección a El Tiemblo,  Comida en el Hotel Restaurante "Toros de Guisando", perfecta y buenísima, Continuamos por la carretera de El Herradón, y después dirección Ávila con pequeña vuelta por el centro de la ciudad, el acto que siempre estamos todos esperando.

Luego directos al hotel, descanso durante una horita, ducha y para la cena de gala en el Hotel Palacio “Valderrábanos”, con la entrega de premios, sorteo de regalos, a mi tuvieron a bien darme el premio a la vespa mas antigua, pero mi mejor premio es estar siempre con vosotros mis amigos, gracias.

Después los más jóvenes tenían concierto, y los menos jóvenes también…pero de ronquidos en nuestras habitaciones y descansar para la vuelta.

En resumen, fin de semana perfecto y esperando el año que viene la 6º Vespaniada.

No quisiera olvidarme de mencionar en esta crónica a dos buenos desde el sábado pasado amigos extremeños que quisieron conocerme y saludarme antes de la cena,  fue un enorme orgullo el conoceros y siento no poder haber podido estar mas tiempo con vosotros, siento no poner vuestros nombres, soy terriblemente malo para acordarme de los nombres, ¡lo siento¡ de veras, espero ese correo que me teníais que mandar y por su puesto espero veros en Castellón para nuestro evento, mi Madrileña esta a vuestra entera disposición.

Y esto es todo, el regreso a casa sin novedad gracias a Dios


Ser felices



Manuel M.  (MAMU-56)
 

 

 

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