La primera parada la hicimos en Vinaroz para almorzar y llenar el depósito, en pocos minutos estábamos rumbo al interior de la provincia de Tarragona, pasamos por Freginals en la comarca del Montsiá, Solivella, Belltall, Gandesa, Reus, Tarrega, Agramunt, ya en la provincia de Lerida, y antes de Bassella, cuando el verde era ya el color predominante en el entorno comimos y tuvimos una agradable sorpresa, cuando estábamos sentados a la mesa, el amigo Salva (del Club Vespa & Lambretta Valencia) y familia también decidieron comer en el mismo restaurante, siempre da gusto ver a personas que aprecias cuando estas fuera de la terreta.
 
Pasamos por la Oliana (no os perdáis ver los restos de su castillo) y ya camino de la Seu d'Urgell capital de la comarca del Alto Urgel y situada entre el río Segre y el río Valira, formando el pla de les forques, precioso el entorno donde el aire puro de los pirineos se cuela por dentro de cada poro, veo los ojos de Isabel por el retrovisor abiertos como platos y de hacer fotografías a troche y moche.
 
Ya en Andorra, nos dirigimos a la iglésia de Sant Miquel d'Engolasters, El templo es de origen prerrománico, de la primera mitad del siglo XII, y claro ejemplo de la simplicidad del románico andorrano (eso dice el tío google) está situada cerca de la aldea de Engolasters (Escaldes-Engordany) a 1.504 m. y dominando todo el valle como si fuera el balcón natural para ver andorra desde las alturas, si seguís por esa misma carretera podréis llegar hasta el lago de Engolasters, aquí el plástico parecía sacar la bandera blanca, le costaba subir sobre todo cuando las curvas eran verdaderos anillos retorcidos.
 
Bajamos desde lo alto al valle para dirigirnos a la noria que han puesto en plena Andorra porque Isabelita quería subirse y experimentar sensaciones más fuertes que en la vespa pero creo que por su cara no fueron todo lo fuerte que ella quería, ¡¡ya se lo dije!!, sensaciones las que nos regala la vespa, a la salida nos estábamos haciendo unas fotos en el cartel de Andorra cuando se acerca una guapa policía y nos pregunta si entendemos de vespas, le respondemos que algo y nos dice que se quería comprar una vespita y que tal nos parecía el modelo que había visto, estuvimos hablando un ratillo “como no “, ¡de vespas!, y como curiosidad os diré que ya se ha inscrito en mi Web, espero que le sea útil y que vea que amplio es este mundo vesperil, y por supuesto que se compre una vespa, vera el mundo más feliz.
 
Y para experiencias las que el Puerto del Canto nos regalo con sus 1720,80 metros de altura, paso de montaña natural entre el valle del Segre y la localidad de Sort, hacia frio aunque la vespa os aseguro que no llevaba, largo…muy largo el puertecito con fuertes pendientes carretera ancha y en perfecto estado (pertenece al eje pirenaico) con un par de curvas espectaculares, y la tarde fresquita pero limpia y perfecta para rodar hasta llegar al pueblo de la “suerte” como no podía ser Isabel compro sus decimos y como es ritual pasar el decimo por la nariz de la estatua de la bruja, aunque ella se lo paso por la… barriga a recomendación mía, todo hay que decirlo, porque la pobre bruja estará hasta el mismísimo de que le toquen la narices.
 
Ya la tarde caía, y poco a poco se despedía entre montañas a su retiro veraniego del alto pirineo con susurros de blancas aguas descendiendo por verdes y vírgenes montañas, los anaranjados colores del tímido sol como telón de cine ponían su presencia…De noche ya no se ven las montañas, sólo se siente su presencia...
 
Y nosotros llegamos a un pueblecito ya en la provincia de Huesca en la comarca de la Ribagorza llamado Puente de Montañana estaban en fiestas, pedimos alojamiento y tuvimos suerte, solo quedaba una habitación, el día no ha estado mal, 567 kilómetros  … mañana mas
 
 
 
Viernes…
 
segundo día con el plástico por lugares difícil de olvidar por su belleza casi imposible de comparar, mañana fresquita pero clara como espejo en alma, nada más salir nos encontramos la Alta Ribagorça preciosa comarca pirenaica cerca del Valle de Aran,  nuestros pasos encaminados a ver y difrutar de Erill la Vall, y a su vez  un pueblo muy pequeñito precioso llamado Boí, en donde hace un frío que pela y que para llegar hasta el casi tenemos que empujar al plástico por su estrecha y empinada carretera, valió la pena ver la singular iglesia de Sant Joan con su campanario, aspecto medieval y sus casas de piedras, las calles estrechas, su verdor, su silencio en pleno parc nacional d'aguestortes, no os lo perdais si teneis la suerte de visitar esta zona.
 
Como por estos lares no había carretera transitable para ir a Viella tuvimos que volver por nuestros pasos hasta El Pont de Suert y coger la N 230, preciosa como todas las que por estas tierras ahí, el barranco de Mulleres siempre a nuestra derecha nos mostraba sus mejores galas con algún torrente y cascada que desde sus cumbres nos regalaba a nuestra vista, el túnel de Viella es un túnel carretero situado en el Pirineo central que comunica las comarcas de Alta Ribagorza y Valle de Aran siempre en la provincia de Lérida es el que nos dejo a las puertas de  la siempre guapa Viella, no sin antes dejar atrás el puerto de la Bonaigua.
 
Cruzamos el guapo pueblo camino de Francia, isabelita tenía que pisar terreno galo, supongo que seria para ver si por allí estaban Asterix y Obelix, pero ¡¡NO!!, seguro que estaban de vacaciones, lo que si se llevo fueron algunas fotos de recuerdo de esta incursión al departamento Frances de la Haute Garonne, ya en cielo patrio cogimos comida para llevar y nos la zampamos (que diría un buen amigo) el lado de un precioso lecho de rio donde una mesa de piedra y alguna silla olvidada nos sirvió para descansar un ratito, que por cierto las ortigas que por allí crecían hicieron su trabajo en mis piernas. Volvimos a desandar nuestros pasos y la N 260 seria quien nos llevaría por Castejon de Sos, Campo, Boltaña, Sabiñanigo no sin antes subir al puerto de la Espina de 1407 metros y ya casi me olvidaba de los puertos que subimos y bajamos, las mil y una curva que trazamos  de todas las clases y medidas, pero al final de una pequeña recta donde se agradecía y al lado del rio Isábena encontramos El municipio de Laspaules que agrupa un conjunto de pequeños pueblos y aldeas situados en el alto valle del Isábena  por encima del Congosto de Obarra y a los pies del macizo del Turbón, la mítica”dicen” montaña mágica del Pirineo. 
 
Esta mole caliza que es además el centro de numerosas leyendas y donde Isabel se interno en el Parque temático de Las Brujas de Laspaules, como yo soy un poquito “digamos miedoso¨ no la acompañe pero no por miedo noooooooo, prudente diría yo que como cosa curiosa os cuento Laspaules conserva en su historia un hecho impresionante que ocurrió en 1593 cuando 22 mujeres del municipio fueron ejecutadas, condenadas por brujería.
 
Para recordar este hecho se ha realizado en  un monte llamado el “Serrat de las forcas” el Parque Temático “BRUJAS DE LASPAULES”.
 
Se trata diversas escenas de brujería, comunicadas unas con otras por sendas, además, en dicho monte están localizados los restos geológicos de lo que se ha dado en llamar “lugar de aquelarres de las brujas”. En realidad curiosas formas geológicas que evocan lugares de concentración de las brujas y sus aquelarres, es curioso y si os perdéis por estas tierras bonito de visitar.
 
 La tarde ya empezaba a darnos sus últimas luces, el cuerpo pedía una duchita  y nosotros deseosos del descanso Huesca seria nuestro destino de hoy, 479 kilómetros.. Mañana mas...
 
 
 
El Sábado…
 
 seria un día intenso, lo primero que hacemos para empezar la mañana es pasar por un centro comercial para arreglar el problema del móvil que dijo basta el día anterior, siempre llevo uno de recambio pero la tarjeta tenía que hacerse nueva, sin muchos problemas se soluciono y pusimos rumbo a la colegiata de Bolea a pocos kilómetros de Huesca, una preciosa iglesia gótica del siglo XVI y que una vez llegamos surgió el problema del viaje, el plástico dijo que hasta aquí, oímos como un leve suspiro, y a continuación perdida de agua, mi primer  pensamiento fue…se ha reventado un manguito, abro el asiento y veo que los manguitos del motor están bien, entonces solo había una posibilidad, se ha reventado debajo de la pisadera, el más difícil todavía por el trabajo que ello conlleva, así que para casita porque es difícil , me enfado con migo mismo y dejo pasar unos minutos en los que pienso… si lo sé… alguno dirá ¡¡coño ¡¡ si piensa y todo.
 
Como estábamos en un alto, nos subimos a la vespa y la dejo caer con el motor parado, cruzamos el pueblo y llegamos justos hasta el cruce donde llame a la grúa, mientras que llega pienso que se puede hacer, no tengo herramientas, pero un golpe de suerte siempre en forma de ángel se me aparece, ¡¡no!!, tranquilos no fue un ángel al uso , tan solo un buen hombre que se llamaba Ángel y estaba engrasando los tractores y la maquinaria de labrar que tenía en un recinto al lado nuestro, el buen hombre se  intereso por nosotros le dije el problema y me dijo ¡¡espera!¡ y me trae una caja de herramientas que no se la saltaba un torero, ¡¡oleeee!! Me digo, y sin pensármelo dos veces me pongo manos a la obra, antes que llegara la grúa estaba casi lista, tuve suerte y no fue reventado el manguito, solo se salió de su alojamiento, el que alguna vez saco estas piezas sabe que cuesta tiempo y es complicado, pero en menos de una hora estaba solucionado. Desde aquí gracias Angel por ser tan buena gente, no te pudieron poner tus padres un nombre más acertado.
 
La grúa vino cuando ya no se la necesitaba, por lo que vimos tampoco tenía muchas ganas de trabajar el operario, pero esto es otro cantar.
 
Continuamos viaje con la alegría y el buen humor que siempre nos caracteriza, no sin tener ya la mosca detrás de la oreja durante todo el viaje, pero hasta el Castillo del Loarre el plástico fue perfecto y la confianza subió un poquito, ¡Por cierto!,  Castillo al borde del abismo construido en las rocas, prácticamente inexpugnable, lo mires por donde lo mires, precioso, al visitándolo pareces transportarte a tiempos inmemoriales, cuando el Señor del castillo y sus huestes salían por la enorme puerta principal por donde nosotros ahora entrabamos, ya en su interior dejas volar la imaginación hasta donde ella te lleve.
 
Comimos en el mismo recinto, con el castillo como telón de fondo y al terminar pedimos permiso y nos dejaron entrar la vespita para hacer unas fotos, tomamos café y salimos hacia los Mallos de Riglos que se caracterizan por sus grandes paredes verticales, a sus pies se encuentra el pueblecito Riglos, cuando lo ves desde la lejanía parece un pueblecito de juguete por lo majestuoso de las paredes que le envuelven. No os lo perdáis si podéis verlo por qué os asombrara una vez más la madre naturaleza.  
 
Pusimos rumbo hacia Zaragoza porque la tarde se despedía casi sin darnos cuenta y justo cuando las montañas poco a poco dejaban su  lugar a la llanura, a la desnudez del llano que se apoderaba del paisaje como sueños de llanura, como diría Borges, ya en la capital maña visitamos la Virgen del Pilar, Isabel se emocionó al recordar…paseamos por la gran plaza entre la ingente marea humana que visita cada día la basílica.
 
Y como hay un dicho que dice, cada mochuelo a su olivo nosotros emprendemos de nuevo la marcha, ahora a buscar un lugar donde poder descansar de tantas vivencias como hoy hemos disfrutado, estamos en Letux. 380 kilómetros.. Mañana… para casita
 
Domingo…para casita
 
Pasamos la noche en Letux pueblecito de la Comarca del Campo de Belchite, este sería nuestra primera visita del día, el pueblo que da nombre a la comarca es conocido por haber sido escenario de una de las batallas más encarnizadas de la guerra civil Española, la Batalla de Belchite. Como consecuencia de los enfrentamientos, el pueblo fue destruido y en lugar de su reconstrucción, se decidió crear un pueblo nuevo al lado. En la puerta de la Iglesia en ruinas de San Martín, pueden leerse, repintados a mano, los siguientes versos: «Pueblo viejo de Belchite / ya no te rondan zagales / ya no se oirán las jotas / que cantaban nuestros padres».
 
Ya escribí en otros de mis viajes sobre este lugar que la simple visión de tanto dolor pone los pelos de punta, espero que las personas sepamos conjugar el verbo amar, respetar, querer…entre otros, para que nunca más ocurra en esta bendita ESPAÑA nuestra la visión de tiempos pasados que nunca fueron mejores.
 
Una vez visitamos estas ruinas, ¡por cierto¡ en una de las zonas más áridas de Aragon, ponemos rumbo a la última de las visitas que teníamos programadas antes de salir, las Lagunas de Gallocanta, ubicadas en el sistema iberico, sus aguas proceden principalmente de torrentes subterráneos, por lo que su salinidad es muy alta: diez veces superior a la del agua de mar, una reserva natural que me defraudo bastante con respecto a la visita que hice hace tres años que estaba radiantemente verde, con vida de mil especies de aves revoloteando de un lado para otro, enseñando vida, ahora, apenas tenía agua y los animales que pude ver la vez anterior ahora parecía que se habían tomado sus particulares vacaciones, estuvimos poco tiempo pues el sol apretaba de lo lindo (ni parecido al que hacía en el norte), apenas nos dio tiempo para hacer unas fotos junto a la cruz de granito perteneciente a la Ermita de Nuestra Señora de la Soledad que domina desde su altura todo el valle. Comimos en el pueblo que da nombre este paraje y pusimos rumbo hacia casa.
 
Siempre que hago los últimos kilómetros hacia casa voy haciendo un recopilatorio en mi cabeza de lo vivido en cada viaje que hago para luego poder explicaros lo visto, lo sentido y todo lo disfrutado, (esta vez esta isabelita por si me olvido de algo, se que ella disfrutó de su primer viaje largo en vespa), pero os aseguro que en nada se parece con aquello que os transmito con mis torpes escritos, me gustaría que las letras fueran cada  una de ellas fotografías y que pudierais ver por mis ojos lo que yo os quiero transmitir, como no puede ser, os tendréis que conformar con todo lo que os cuento, os aseguro que lo intento. Y como digo en el Facebook… 1.612 kilómetros, España es guapa se mire por donde se mire.
 
Ser felices
 
En casa sin novedad
 
Manuel M.   (MAMU _ 56)

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