Vuelta de 350 kilómetros por el interior de la provincia en carreteras casi olvidadas por las reinas de la conducción como son las autopistas u autovías, pero que para nosotros los que nos gusta rodar por estas olvidadas y casi desaparecidas carreteras de interior siempre es un placer, junto con el buen almuerzo en  la ermita Mare de Deu dels Angels Sant Mateu, lugar donde se puede contemplar desde el mirador sierras como la de Engarceran, Esparraguera, de Seller y la Nevera de Cati de 1286 metros de altitud y el ya famoso Pico de Peña golosa.
Visitamos en nuestro caminar por estas venditas tierras del parque natural de la Tinensa de Benifassá que se encuentra en la comarca histórica del mismo nombre, que comprende las poblaciones de la Pobla de Benifassà, Coratxà, Boixar, Fredes, El Ballestar, Bel y Castell de Cabres pero también se incluye el término de Vallibona.

El abrupto relieve de este macizo, fruto de la confluencia de sistemas montañosos con diferente orientación, unido a la labor de generaciones de pobladores con sus usos tradicionales tiene como resultado un territorio de paisajes grandiosos y elevada biodiversidad. Además, repartiéndose el territorio con los carrascales en función de pequeñas variaciones locales en el clima y las características del suelo, se encuentran algunas de las masas mejor conservadas de quejigar de la Comunidad Valenciana. Estos enclaves de quejigo constituyen uno de los paisajes más exuberantes del territorio valenciano. Es también destacable la presencia de considerables extensiones de bojeda. Como curiosidad os diré que de la madera del boj se hacían tradicionalmente los cubiertos de palo.

Creí ver en algún picacho del parque algún  águila real, halcón peregrino o tal vez seria algún  buitre leonado de los muchos que habitan estas sierras, pero como sabéis el conducir entre curvas y el fijarse en algo que está lejos y si se mueve con agilidad pasmosa entre corrientes de aire es difícil jejej, Isabel tampoco lo pudo plasmar en una de sus fotos moteras moviéndose en el asiento como si estuviera en el sofá de casa.

Seguimos nuestro ir entre términos muy montañosos por la CV-105 carretera en mal estado y mucho bache pero preciosa y con abundancia de pinares y parajes pintorescos, como el Bovalar y la Fuente del Boix, subimos al puerto de Torremiro a 1.259 metros y bajamos a Morella por la N-232, repostamos, por que el depósito ya está con la luz roja guiñándote el ojo como cada vez que te aventuras a entrar por el interior  de esta abrupta pero preciosa provincia, donde las gasolineras brillan por su ausencia.
De aquí a Cati para subir una vez más a El Balneario de l'Avellà, que creció en torno a una fuente (Fuente de L'Avellà) de la cual brotan excelentes aguas sulfurosas. En la actualidad, parte del agua del manantial es embotellada por el Ayuntamiento de Catí, Tambien es fonda y casa de baños como antiguamente se denominaba, ahora es un balneario donde las milagrosas aguas hacen que cuerpo y alma  se relajen.

Comimos unos mejor que otros por los visitantes del entorno (bichitos molestos), pero siempre en un placer comer en buena compañía jejejej.

Yo creía que la excursión terminaba en Castellón pero fue terminar la comida y aquello fue una desbandada general, como si la corneta de retirada hubiese tocado alto y claro, pero yo juraría que no la ¡¡oí¡¡.

Y por ultimo... que puedo poner para que se me pueda entender y que me quieran entender quien lo quiera y deba hacer.

En casa sin novedad

Ser felices

Manuel M. 

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